V de Vombilla

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Expertos de lo impensable

Oda a Cartónidas

Crónica de lo sucedido, 
en La Batalla del Cartón
cantada por el Juglar bandido,

Porque fue dolorosa la batalla,
por parte del bando vencido.
Los fieles al amarillo y negro,
se vieron casi rendidos,
cuando al clamor de los tambores,
llegaron los enemigos.
Mareas de asistentes,
años antes conocidos,
asediaron el varracón,
cortando los suministros.


Tras la larga varricada,
Cartónidas perdió los estribos,
y arengoles fieramente,
a cada hombre, mujer y niño.



"Este fuerte no es muy fuerte,
por eso a todos necesito,
que empuñen de cartón lanzas,
contra tan numeroso enemigo.
No os prometo una victoria,
sin embargo, a bien decido,
que si el premio es la muerte,
Incluso entonces habremos vencido,
y propongo ahora un brindis, 
por la muerte y los amigos.
Y aún más aun reitero,
que llenad vuestros carrillos,
porque cuando hoy caiga la noche,
el futuro estará decidido"

Tras tan candentes palabras,
los valientes defensores,
hicieron cantar sus armas,
asustando así a los cuervos,
que planeaban su pitanza.
Y tan grande fue el clamor,
de la multitud envarada,
que silenciose el estruendo,
del preparar de batalla.
Cayo el silencio en el muro.
cayo el silencio en la estrada,
todos miraron a Leirus,
Imponente con su lanza. 
din que media seis metros,
desde el puño ende el hasta. 
y levantola muy fiero,
con la rabia en su mirada,
Y desde el Imperio gritó:
"FUEGO!"
Y tronó un millar de espadas. 
Se oscurecieron los cielos, 
tras el vibrar de las tensadas.
Un millón de aviones gualdos,
hicieron del sol esfera vana.
Pues oscurecieron sus rayos,
haciendo del dia noche larga.

Y respondieronle los negros,
con el rugir de la espada, 
el valor de los perdidos,
sin más opción que las armas.

Abro inciso, pues es necesario,
para revelaros la hazaña,
que por cada uno de los nuestros,
mas de diez mil gritaba,
y agitaban las banderas,
del imperio cuando atacan.

Y agitose mucho el fuerte,
con las almenas dobladas,
por la fuerza del asedio.
y parecia que aún combaban
y caían bajo el peso,
del Imperio y de su espada. 
Y Cartónidas soltó la lanza,
y se acercó a la muralla,
y se expuso fieramente,
gritando a la Varricada:
"La resistencia de hoy,
será la gloria de mañana,
y redoblad la esperanza 
pues para nosotros no hay mañana!"

Y Leirus levantó su rayo,
por segunda vez en danza.
Y gritó a los Black Towers,
"Por el Imperio, A LA CARGA!"

Un ciento de poderosos,
atravesaron la arcada,
limpiándose de su armadura,
las astillas de la puerta ancha.
Y se encontraron resitencia,
pues ante la élite gallarda, 
Gualdo contra sable y sangre,
teñido de sudor y lágrimas. 
Y los Jugger mercenarios, 
se ganaron su soldada,
repeliendo al invasor,
esquivando las lanzadas.

Y parecía que caían,
ante la destreza mercenaria.
Y Leirus entró en escena,
y Cartónidas cogió su espada.
La batalla bajó dos tonos,
cuando cruzaron sus miradas.
Sonó la pica contra el sable,
rugió el león contra la montaña.
Y perlada de sudor, ambas pieles
se encontraban.

Mas de una hora de contienda, 
de batalla enzarzada,
un baile de dos demonios,
semidioses de eras pasadas.
lo se porque allí estuve,
no os engaño, no es nada,
lo que allí se perdió
fueron más de cien mil espadas.

Y minuto tras minuto, 
estaba la batalla en tablas.
El Valor de los Cartónidas,
contra el Imperio y su daga.
Pero todo por fortuna, 
o por defecto se acaba.
Y una saeta perdida,
en la pierda izquierda haya,
la carne de cartónidas,
descuidando un segundo,
su defensa espartana.
Y Leirus no perdóna, 
su corazón haya,
con su lanza en un momento,
tornando la esperanza en llagas.

Cae Cartónidas, 
Cae el fuerte.
Dejan de luchar los guerreros.
Los generales se rinden.
Y su lugarteniente se ciega.
Atraviesa el campo raudo,
Y arria la bandera. 
Cubre el cuerpo de cartónidas,
mientras jura venganza eterna.


El resto es historia.
Que no contaré por miseria.
Pues recordar tantos momentos,
me ha llenado de tristeza.
Así pues, llenad mi vaso,
o dejadme una moneda. 
O mejor dejad en pago, 
un recuerdo, una ofrenda,
en vuestra mente a la contienda.
Y brindemos por Cartónidas,
cantemos por la afrenta.
Porque la sangre del varracón,
no se lava con cerveza,
pero escuchad lo que digo,
lo que el Varracón os alienta,
esta dormido, y si despierta,
seréis vosotros, compañeros,
los que haréis que prevalezca. 

Viva Varracón y sus soldados,
Viva Cartonidas! Imperio MUERA!

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